ALBORADA - SAYRI ÑAN

2.07.2012

THE HIDDEN TREASURE OF LLANGANATIS



                                      (Llanganatis / Ecuator)

Come along for a ride that will begin in the present time, going back 500 years to try to surprise the past.



Under a horrible polar temperature, going into an awesome storm that usually leads to terrible floods, accompanied by eerie noises, we are penetrating the very strange vegetation where the moss is so large that it can sink a human being and can cover the extention of an abyss.
 
Cerro Hermoso is the central mountain range of Llanganatis, that's not exactly a mountain range but a rare system of three clustered mountains, stucked in this part of the inter-Andean alley and that go as ramifications of the Third Ecuadorian Andes. Very few people know the place of Llanganatis and of those who entered, only a few left alive. But they agree that it is a sort of geological oasis in the world of the Andes.
 
The Andes are not standing still, but live in perpetual geological movement. The roads, that are drawn across the highlands and valleys, move.

The hydraulic pipes, made of concrete, twist and break, the snowy heated from time to time and give rise to new and immense alluvial streams. All the Andean system is a broken rocky promontory, the scar of a large rupture of the crust, from which emerged the great volcanic holes. A crowded around the rubble of the broken and formed the huge mountain range. Rarely are solid rocks in the Andes, all is cracked, burned or crushed.
 
The hills and volcanic peaks of the Andes are formed from top to bottom. The Llanganatis, however, are from the bottom up. They are unique.
Llanganatis always come to us told as wrapped in a very thick fog or storms that sound like catastrophes. As a great mystery, a mystery to many of those who entered and not left. For every hiker who falls within the increased enigma.
 
Píllaro is the starting point to Llanganatis and there's no other entry.
 

Llanganatis is a safe place to hide something and a hiding can be a permanent tomb, a tomb unfathomable where what once falls can hardly ever be extracted. An abyss of mysteries and eternal secrets.
 
Would be there, buried by Rumiñahui, a part of the ramson in gold of Atahualpa and his own body?
 
Here, after having entered Llanganatis, we are hurling ourselves into the abyss of time, to try to understand the history and legend. In the case of the Incas, I can say that the legend is the history.
A legend, an oral and written tradition, speaks of the mysterious treasure, supposedly buried by Rumiñahui, part of the ransom that was never paid for Atahualpa and his own body.


The fabulous treasure, than the army was carrying to Cajamarca, was probably hidden in Llanganatis, some time later, in places that only Rumiñahui and some of his men knew.
Decidedly, in Llanganatis, Rumiñahui, that was the descendant of the Atis of Pillaro, of Pillahuaso must have hidden all the riches that he was ready to hand to free his sovereign, when he was assassinated by the opressor.
Geographically, Llanganatis is fixed in the triangle formed by Latacunga, Baños and Puyo, where the Western Cordillera is knotted to produce a third mountain, limiting to the Amazon from basin of the Napo and Pastaza.
 
From the late eighteenth century until the seventies of the twentieth century about fifty expeditions were made to Llanganatis, over thirty of them dominated by foreign.

The most documented of them made by the researcher from Quito Luciano Andrade Marín, in 1933 and 1934, who together with two Italians, Humberto Re and Tullio Boschetti, walked one and a half month by Llanganati region.

El Derrotero Del Padre Valverde.

The true story of the Derrotero is lost in the mists of time and colonial conquests. The original is in the Indian Archives, would require much research to find and determine the authenticity.
Apparently there is a printed copy or other, hence the impossibility of determining the authenticity this way, but in any case is ancient and fascinating.
 
El Derrotero Del Padre Valverde.



"Situados en el pueblo de Píllaro, preguntad por la hacienda de la Moya y dormir la primera noche a buena distancia sobre ella y preguntad allí por la montaña de Guapa... desde cuya cima, mirando al Este y teniendo Ambato a la espalda, podréis divisar los tres Cerros Llanganati en la forma de un triángulo, en cuyos declives hay un lago, hecho por la mano del hombre, dentro del cual los antiguos arrojaron el oro que ellos habían preparado para el rescate del Inca cuando ellos supieron de su muerte. Desde el mismo cerro Guapa también podrás ver la selva, y en ella un manchón de sangurimas que sobresalen de la dicha selva, y otro manchón que llaman flechas, y esos manchones son la marca principal por la cual te guiará, dejándolos un poquito a mano izquierda. Id adelante desde Guapa en la dirección y según las señales indicadas, y después de que hayáis avanzado un buen trecho, y habiendo pasado algunas haciendas de ganado, encontrarás el borde de un dilatado pantano sobre el cual tendrás que cruzar y, saliendo al otro lado, verás a mano izquierda un pequeño camino fuera de un juncal sobre una ladera, por el cual tendrás que pasar. Habiendo salido del juncal veréis dos pequeñas lagunas llamadas Los Anteojos, por tener entre ellas una punta de tierra como una nariz.


Desde este lugar podréis otra vez divisar los cerros Llanganati, lo mismo que los visteis desde la cima de Guapa, y os advierto que dejéis las dichas lagunas a la izquierda, y que al frente de la punta o nariz hay un llano, que es el lugar de pasar la noche. Allí deberéis dejar vuestros caballos porque no pueden ir más adelante. Siguiendo ahora a pie en la misma dirección saldrás a una gran laguna negra, la cual dejarás a la mano izquierda y, más allá de ella, trata de descender por la ladera, de tal manera de llegar a una quebrada por la cual baja una chorrera; y aquí encontrarás un puente de tres palos, o si este ya no existe, pondrás otro en el lugar más conveniente y pasarás sobre él. Y habiendo proseguido un corto trecho dentro del bosque, buscad la choza que servía para dormir o los restos de ella. Habiendo pasado allí la noche, seguid adelante en vuestro camino al día siguiente a través del bosque en la misma dirección, hasta que llegues a otra quebrada profunda y seca, a través de la cual tendrás que tender un puente y pasar sobre él, despacio y con mucha cautela, porque la quebrada es muy profunda; esto es si no logras hallar el paso que existe. Seguid adelante y buscad los restos de otro lugar de pernoctar, el cual, os aseguro, no dejaréis de hallar por los fragmentos de ollas y otras marcas, porque los indios pasan continuamente por allí. Proseguid adelante y veréis una montaña toda ella de margasitas, la cual dejaréis a vuestra mano izquierda, y os advierto de rodearla en esta forma de G. A este lado encontrarás un pajonal en una pequeña llanura, la cual, habiéndola pasado, llegarás a un encañonado entre dos colinas, el cual es el Camino del Inca. Desde allí, conforme sigas, verás la entrada del socavón, que es en la forma de portada de una iglesia. Habiendo salido del encañonado e ido una buena distancia más allá, percibirás una cascada que desciende de un hijuelo del Cerro Llanganati y corre dentro de una tembladera a la mano derecha; y sin pasar el arroyo, en dicha tembladera hay mucho oro, de manera que poniendo en tu mano lo que tú puedas empuñar, al fondo todo es granos de oro. Para ascender la montaña, dejad la tembladera y seguid por la derecha y pasad sobre la cascada, yendo alrededor del hijuelo de la montaña. Y si por casualidad la boca del socavón estuviese cerrada con ciertas yerbas que llaman salvaje, quitadlas y hallaréis la entrada. Y a la mano izquierda de la montaña podréis ver la guayra (porque así llamaban los antiguos al horno donde ellos fundían metales), que es tachonado de oro. Y para llegar a la tercera montaña, si no pudierais pasar al frente del socavón, es la primera cosa pasar detrás de él, porque el agua de la laguna cae dentro de él.


Si os perdiereis en la floresta, buscad el río, seguidlo a la mano derecha más abajo, tomad la playa, y llegaréis al encañonado en tal suerte que, aunque intentes pasarlo, no hallaréis por dónde; trepad por lo alto, la montaña a la mano derecha, y de esta manera de ningún modo podrás perder el camino."
 
Direct descendants of those who were chiefs in the region told that the old king of Píllaro of San Miguel, called Pillahuaso Ati, son of Pillahuaso Ati of San Miguel, would married the queen Choazanguil of Huainacusi and was father of a daughter of who one day married the Inca Huayna Capac: of this marriage was born in Píllaro the General Rumiñahui.
 
Rumiñahui, brother of Atahualpa, or not, was his man of confidence. Since November 1532, when Pizarro had captured Atahualpa, until August 1533, when he was executed, nine months have passed till the tragic end of the Andean Empire. Time that Pizarro had took advantage, profiting of the great confederation of the Inca people while Rumiñahui hastened to collect gold to subsidize the freedom of Atahualpa.
 
Rumiñahui organized the resistance and at the same time, tried to keep the freedom of his dominions in which was the kingdom of Quito. Rumiñahui kept the reaction against the Spaniards, on one hand and the rest of the Inca empire, on the other.
Rumiñahui had real power to do so. While Huascar was killed in turn by another army of Atahualpa, who had taken Cuzco led by Quisquis, was Rumiñahui the supreme Commander in the Inca empire completely dismembered.
 
 
Anyway, when in the dead of night, the body of Atahualpa took the direction of the north, carried by General Rumiñahui and his soldiers, disappearing into the mist of the Andes, forever, took with him a trail of secrets that would never be revealed. The Spaniards did indeed try to, under torture, pulling at least some of these secrets, but did not get anything. Just more death, torture and destruction. Atahualpa got what he wanted, within the tragedy that he caused, by himself: preserving his body, to be not destroyed and can come back to life, as always believed all the Incas. Preserving the treasures because, what was only precious metal for foreigners, for the Incas was their faith in the Sun, as God, whose gold was the sweat, the faith in their culture as children of the Sun and the preservation of what was their own life, in this world and the next.




 
Bibliografy:
 
here on the blog: RUMIÑAHUI - GENERAL OF THE "STONE EYE"
 
Fray Martín de Murúa: Historia general del Perú. Origen y descendencia de los Incas (1611).