ALBORADA - SAYRI ÑAN

8.13.2011

VILCABAMBA LA VIEJA - RUINAS EN EL OLVIDO


                     (“Mil Escaleras”, camino Inca de acceso a Vilcabamba la Vieja)

«Para que se saquen de los Reynos del Piru a los hijos de los Yngas». (anotación en el documento firmado en Cuzco el 4 de octubre de 1572 por el secretario del virrey don Francisco de Toledo, Álvaro Ruiz de Navamuel) (1)


Siguiendo la ruta dejada por los Incas, en dirección a la fuente del río Vilcabamba, en el paso Qollpaqasa, a más de cuatro mil metros de altura, las sombras asolan el paisaje con sus verdes impresionantes, arrastrando la vegetación por las laderas hasta el fondo a sus pies. Arriba, los picos nevados más allá de los seis mil metros.

Marcado por sonidos de animales y pájaros de la selva, como el pájaro tunki, por ejemplo, de la familia del "gallito de las rocas", el río Consevidayoq lanza sus aguas, rompiendo un camino en las piedras, como hace quinientos años. Alli también se encuentra la flor "Raymondi" que sólo se puede ver en este lugar. Esta flor mide aproximadamente 3 metros y es la flor más grande del mundo. Entonces estamos a 1420 metros sobre el nivel del mar.

Sigue el río su curso, sorprendido por todos esos ruidos que parecen despertar las voces antiguas. Nosostros somos los que asustan a los fantasmas de ese pasado lejano. Llegamos a Vilcabamba la Vieja, que los especialistas llaman "el último bastión de los incas". 

"Otro día de mañana, que fue día del Señor S. Joan Baptista veinte y cuatro de junio de mil
y quinientos y setenta y dos,  el general Martín de Arbieto mandó poner en ordenanza toda la
gente del campo,  por sus compañías, con sus capitanes y los indios amigos, lo mismo con sus generales don Francisco Chilche y don Francisco Cayantopa y los demás capitanes con sus banderas y en ordenanza se marchó llevando el artillería, y caminando entraron a las diez del día en el pueblo de Vilca Bamba, todos a pie, que es tierra asperísima y fragosa y no para caballos de ninguna manera." (Murúa)

Como una enorme tumba vacia, que el tiempo quiso preservar, a la sombra del bosque oscuro y solitario, Vilcabamba fue quemada y vió el último Inca del Tahuantinsuyo ser arrastrado cautivo directo para los brazos de la muerte. Árboles gigantes hacen sombra sobre las paredes del templo, tornando las piedras oscuras en el abandono. Vilcabamba, la ciudad que la selva trató de ocultar, cual un niño inocente que se cubre con velos para preservar.

"Hallóse todo el pueblo saqueado, de suerte que si los españoles e indios amigos lo hubieran hecho no estviera peor, porque los indios e indias se huyeron todos y se metieron en la montaña, llevando todo lo que pudieron. Lo demás de maíz y comida que estaba en los buhíos y depósitos, donde ellos los suelen guardar, lo quemaron y abrasaron, de suerte que estaba cuando el campo llegó humeando, y la casa del Sol donde estaba su principal ídolo quemada. Porque cuando entraron Gonzalo Pizarro y Villacastín hicieron lo mismo, y la falta de mantenimiento les forzó a volverse y dejarles la tierra en su poder, entendieron asimismo que al presente los españoles, no hallando comidas ni con qué sustentarse, se tornarían a salir de la tierra, y no se quedarían en ella ni la poblarían, y con este intento se huyeron los indios, pegando fuego a todo lo que no pudieron llevar." (Murúa)

Vilcabamba permanece cubierta por bosques y rodeada de misterio, ostentando su pasado Inca por todas partes. Atraindo irresistiblemente a los que buscan ese pasado o simplesmente a los que están buscando aventura. Las noches frías suceden a los días calientes en todo el valle hasta Espiritu Pampa.

"El campo descansó allí un día holgándose los soldados en aquel pueblo de Vilcabamba. Otro día, que fue el segundo de la llegada, el General Arbieto mandó llamar a Gabriel de Loarte y Pedro de Orúe, inga de Orúe, y al capitán Juan Balsa, tío de los Yngas Tupa Amaro y Quispi Tito, y a Pedro Bustinza, también su tío, hijos de las dos Coyas, doña Juana Marca Chimpo y doña Beatriz Quispi Quepi, hijas de Huaina Capac, y con ellos otros sus amigos y camaradas que eran los sobresalientes, y les mandó que saliesen por el cerro llamado de Ututo, que es una montaña brava, tras el Ynga Quespi Tito, porque había llegado nueva al general que se iba huyendo con alguna gente hacia los Pilcozones, que es una provincia detrás de los Andes, hacia el río Marañón." (Murúa)

Desde la época de la invasión española hasta 1572, el remanente de la civilización Inca habitó en la región de sierra y selva entre los ríos Urubamba y Apurímac. En 1539, Vitcos, la primera capital de esta región, fue abandonada por Tito Cusi Yupanqui después de la muerte de su padre Manco Inca. Adentrando con su gente más en el bosque, se mudó a la nueva capital, conocida como Vilcabamba la Vieja. Este último refugio fue despoblado y abandonado al ser capturado por los españoles en 1572. Entoces el Inca era Tupac Amaru.


"Entró toda la gente en la ciudad del Cuzco en orden con los prisioneros. El capitán Martín García de Loyola, que era el que había preso a Tupa Amaro, lo llevaba con una cadena de oro echada al cuello, y Quispitito su sobrino iba con otra de plata. Junto dél fueron pasando todos los capitanes y soldados, por su orden como el Virrey lo había mandado, y con ellos los prisioneros de más y menos calidad, y los capitanes y principales orejones." (Murúa)

Como siempre, parece muy difícil determinar el sitio exacto que servió de escenario a los últimos Incas del Tahuantinsuyo. Este último refugio fue capturado por los españoles en 1572, cuando fue despoblada y abandonada. A principios del siglo 20, la ubicación original de Vilcabamba había sido olvidada y su existencia erróneamente puesta en duda.

"El campo descansó allí un día holgándose los soldados en aquel pueblo de Vilcabamba. Otro día,
que fue el segundo de la llegada, el General Arbieto mandó llamar a Gabriel de Loarte y Pedro
de Orúe, inga de Orúe, y al capitán Juan Balsa, tío de los Yngas Tupa Amaro y Quispi Tito, y a
Pedro Bustinza, también su tío, hijos de las dos Coyas, doña Juana Marca Chimpo y doña Beatriz
Quispi Quepi, hijas de Huaina Capac, y con ellos otros sus amigos y camaradas que eran los
sobresalientes,  y les mandó que saliesen por el cerro llamado de Ututo, que es una montaña
brava,  tras el Ynga Quespi Tito, porque había llegado nueva al general que se iba huyendo con
alguna gente hacia los Pilcozones, que es una provincia detrás de los Andes, hacia el río
Marañón." (Murúa)
 
A principios del siglo 20, la ubicación original de Vilcabamba había sido olvidada, siendo su existencia puesta en duda. Hiram Bingham, el descubridor de Machu Picchu y Vitcos, hizo una breve visita al sitio en 1911 declarando que se trataba de un sitio de poca importancia, por acreditar que ya había descubierto el lugar de Vilcabamba Ia Vieja en Machu Picchu.
 
"Los dichos se partieron luego con mucha diligencia tras de Quespi Tito Yupanqui, y fueron caminando por el cerro dicho, con increíble trabajo, sin agua ni comida que hallasen, más que la que habían sacado de Vilca Bamba, y al cabo de seis días el capitán Joan Balsa, que era de
vanguardia (y Pedro de Orúe el segundo y Gabriel de Loarte de retaguardia), dio donde estaba
Quespi Tito Yupanqui con su mujer en días de parir, y con él once indios e indias que le servían,
que las demás gente se había esparcido. Habiéndole cogido dieron la vuelta a Vilcabamba, y lo
que en seis días subiendo habían caminado lo volvieron a bajar en dos. Hallaron en aquella
montaña mucha suma de víboras de cascabel, que dicen, y plugo a la Majestad divina que no
peligró persona ninguna con ellas, porque son dañosísimas. El cansancio y trabajo que en el
camino, con la necesidad, pasaron se les convirtió en flores y contento, mediante la buena presa
que hicieron." (Murúa)
 
"Cazó también otros muchos indios enemigos, que estaban escondidos en la montaña de Sapacatín, y se volvió con los prisioneros a Vilcabamba. En el camino, trayendo a un hijo pequeño de Tecuripaucar, a cuestas, una víbora le picó, y fue tanta la fuerza de la ponzoña, que dentro de veinte y cuatro horas murió de la picadura. Así llegaron a Vilcabamba, donde entregó los presos." (Murúa)

"Así llegaron con él al pueblo de Vilcabamba y se lo entregaron al general en la misma casa del Ynga. Allí les despojaron de todo su bagaje y vestidos, de tal suerte, que en la prisión no les dejaron ropa que poderse mudar, a él ni a su mujer, ni bajilla ninguna de la que tenían, donde padecieron hasta necesidad de hambre y frío, aunque es tierra caliente. Es tal el temple de la tierra que en los bordes de los buhíos y en las traseras las abejas crían panales de miel como los de España, y el maíz se coge tres veces al año, ayudadas las sementeras de la buena disposición de la tierra y de las aguas con que lo riegan a sus tiempo. Se dan ajiales en grandísima abundancia, coca y cañas dulces para hacer miel y azúcar y yucas, camotes y algodón." (Murúa)

Hiram Bingham, cuando descubrió Machu Picchu y Vitcos, en 1911, hizo una breve visita al sitio, donde encontró las ruinas entre la vegetación densa y declaró que el sitio era de poca importancia. Él creía que ya había descubierto el lugar de Vilcabamba Ia Vieja en Machu Picchu.

Sin embargo en 1994 otro norteamericano, Gene Savoy, volvió sobre la ruta tomada por Bingham hasta Espíritu Pampa. Después de un detallado estudio de las crónicas españolas, Savoy llegó a la conclusión de que Machu Picchu no corresponde a las descripciones de Vilcabamba y que Espíritu Pampa se ajusta a la perfección.

"Tiene el pueblo, o por mejor decir tenía, de sitio media legua de ancho a la traza del Cuzco y grandísimo trecho de largo, y en él se crían papagayos,  gallinas, patos, conejos de la tierra, pavos, faisanes, grasnaderas, pavoncillos, guacamayas y otros mil géneros de pájaros de diversos colores pintados, y muy hermosos a la vista, las casas y buhíos cubiertos de buena paja. Hay gran número de guayabas, pacaes, maní, lucmas, papayas, piñas, paitas y otros diversos árboles frutales y silvestres." (Murúa)

"Tenía la casa el Ynga con altos y bajos cubierta de tejas y todo el palacio pintado con grande diferencia de pinturas a su usanza que era cosa muy de ver. Tenía una plaza capaz de número de gente, donde ellos se regocijaban, y aun corrían caballos. Las puertas de la casa eran de muy oloroso cedro, que lo hay en aquella tierra en suma, y los zaquizamíes de lo mismo, de suerte que casi no echaban menos los Yngas en aquella tierra apartada, o por mejor decir desterradero, los regalos, grandeza y suntuosidad del Cuzco, porque allí todo cuanto podían haber de fuera les traían los indios para sus contentos y placeres y ellos estaban allí con gusto." (Murúa)

Vilcabamba... perdida en una inhóspita región de sierra y selva entre los ríos Urubamba y Apurímac. En 1539, Vitcos fue abandonada luego de la muerte de Manco Inca que, antes de morir, recomendó que su gente se trasladara a Vilcabamba. Se trasladó a su gente más en el bosque...

Pero, pensando en las dificultades que estaban experimentando los Incas y el poco tiempo que Manco Inca tuvo para reunir a su gente en un lugar seguro es de imaginar que Vilcabamba ya existía, al menos en su estructura física, y no que fue "construida" por Manco, como muchos atribuyen.

"En el tiempo que andaban estas revueltas en el Collao y Charca hemos visto Manco Ynga, cómo
le daban algún reposo, estando ocupados los españoles con los del Collao, fundó el asiento de
Vilcabamba, en la provincia de Vitcos, y dijo a sus vasallos y a los capitanes que con él estaban:
ya me parece que será fuerza vivir aquí, pues que los españoles han podido más que nosotros y
nos han quitado más tierras y echándonos dellas y de lo que poseyeron y ganaron mis abuelos y
antepasados, poblemos aquí hasta que se muden los tiempos."(Murúa)

"Así juzgo por más acertado volverse a Vitcos, de donde había salido, y comunicándolo con los
suyos, lo hizo, y llegado allá dijo que se estuviesen en Vilcabamba, pues ya no podían con seguridad irse a otras partes, que todo estaba ocupado de los españoles." (Murúa)

La forma como Túpac Amaru fue capturado en la selva será el tema de otro artículo, discutido en profundidad. Por ahora, sólo traté de relacionar lo que es más relevante para Vilcabamb, lo que ocurrió en el lugar. La detención del Inca de Vilcabamba necesita ser contada con más tiempo y cuidado.

"En el tiempo que el general Arbieto envió a los que hemos dicho en busca del Ynga Cusi Tito
Yupanqui y lo trajeron, despachó por otra parte al capitán Martín de Meneses, a que buscase con
mucho cuidado al Ynga Tupa Amaro. El cual salió y llegaron él, y los que en su compañía iban,
seis leguas la tierra dentro, donde dicen Panque y Sapacati, y allí hallaron el ídolo del Sol, de
oro, y mucha plata, oro y piedras preciosas de esmeraldas, mucha ropa antigua, que todo, según
fama, se avalaría en más de un millón, lo cual todo se consumió entre los españoles e indios
amigos, y aun dos sacerdotes que iban en el campo gozaron de sus partes." (Murúa) 

"Aunque hubo opiniones de teólogos y hombres doctos, que semejantes despojos eran injustos y que no se podían llevar, aprovechó poco, que la ley de la codicia desenfrenada prevaleció a la ley natural y divina, y así todo lo llevaron, con muchos cántaros y vasijas de plata y oro, con que los yngas se servían. Parte que habían escapado de la hambre de los españoles y de los Pizarros, en el Cuzco, al principio, y parte que habían encerrado entonces y después sacado, y aun también allí habían labrado piezas a su modo, para restaurar las muchas que habían perdido y les habían quitado los españoles con desorden y poco temor de Dios, como si los ingas e indios no fueran señores de haciendas, sino que todo estuviera perdido el dominio y aplicado a quien primero pudiese tomarlo por fuerza, y así lo lograron todos los que lo hubieron, y se apoderaron de ello como en efecto [fue] cosa mal habida." (Murúa)

"El Ispaca atemorizado dijo que cinco días había que partiera de aquel lugar, para entrarse en la mar en canoas, e irse a los Pilcosones, otra provincia la tierra dentro. Que su mujer de Topa
Amaro iba temerosa y triste por ir en días de parir, y que él mismo, como la quería tanto, le ayudaba a llevar su hato, y le aguardaba, caminando poco a poco." (Murúa)



"Estando en esto, llegó el capitán Martín García de Loyola, con Gabriel de Loarte y los deoldados, y prendió al Ynga, y habiendo estado aquella noche con mucho recato y cuidado, por la mañana de vuelta hacia Vilcabamba donde llegaron, sin sucederles cosa ninguna, en salvamento.
Era Topa Amaro Ynga muy afable, bien acondicionado y discreto y de muy buenas palabras y
razones, grave y de pecho que no se le dio cosa ninguna, ni mostró hacer estima ni caudal por
todo cuanto allí perdió, y le quitó Loyola, y los demás soldados que habían ido con él, más de
una pluma betada con oro tirado, cola de guacamaya. Por una manta colorada, que parecía raso
fino de Granada, le pesó se la diese al cacique Ande en su persona, con una camiseta de
terciopelo negro, y por esto se desabrió y mostró disgusto con el Martín García de Loyola, pues
le dio de rempujones, rogándole más de millón y medio a lo que comúnmente se dice en oro,
plata, ropa de Castilla, sedas y muchas barras de plata, fuentes y aguamaniles y otras piedras
ricas, y joyas y vestidos. Este Topa Amaro y su mujer entregó al capitán Loyola al general
Martín Hurtado de Arbieto, al cual hizo, en sabiéndolo, el virrey don Francisco de Toledo
merded de la gobernación de Vilcabamba, el cual luego se intituló en ella Señoría." (Murúa)

"...pueblo de San Francisco de la Victoria, que así se llamaba ya a el de Vilcabamba."


"Como al tiempo que llegaban a emparejar con la ventana donde estaba el Virrey, y el capitán Loyola mandase a los indios que se quitasen los llautos, y Topa Amaro la borla que llevaba puesta por insignia real, ellos no quisieron, sino solamente tocaron los llautos con las manos, haciendo inclinación con la cabeza hacia donde estaba el Virrey. Algunas personas dicen que diciéndole el capitán Loyola que se quitase la borla que allí estaba el Virrey, Tupa Amaro respondió que no quería, porque quién era el virrey sino un yanacona del Rey, que quiere decir criado del Rey, y que indignado de esto el capitán Loyola, dejó la cadena de oro que llevaba en la mano con que Topa Amaro iba preso, y le dio dos pescozones, pareciéndole que en ello hacía sevicio a Su Majestad y daba gusto al Virrey, cosa que por todos los que se hallaron presentes fue juzgada por indigna de caballero noble, sea lo que fuere. Topa Amaro y su sobrino Quispitito Yupanqui fueron puestos en prisión en casa de don Carlos Ynga, hijo de Paulo Topa, que el Virrey había hecho fortaleza." (Murúa)

"Trajeron el cuerpo de Manco Ynga de Vilcabamba, donde le mató Diego Méndez, mestizo, con
Escalante y Brizeño y otros que huyeron de la batalla de Chupas junto a Guacamanga, como
tengo ya referido, y habiéndole traído, mandó el virrey don Francisco de Toledo que le quemasen
en lo alto de la fortaleza antigua, llamada Quíspiguaman, lo cual mandó se hiciese, porque losindios, sabiendo donde estaba enterrado, no le sacasen ocultamente y lo adorasen."(Murúa)

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(1)  Este documento proporciona testimonios fundamentales como nombres y edades de las mujeres e hijos de los Incas capturados en Vilcabamba. Topa Amaro sólo tuvo un hijo, don Martín, del que no se dice la edad, y una hija de tres años llamada Isabel; afortunadamente, se sabe que el niño era recién nacido, pues el cronista fray Martín de Murúa menciona que en el momento de ser prendido el Inca, su mujer "iba temerosa y triste por ir en días de parir y que él mismo, como la quería tanto, le ayudabaa llevar su ato y la aguardaba caminando poco a poco".
Bernabé Cobo se equivocó al suponer que doña Juana Pilco-Huaco y a doña Magdalena eran sus hijas.



FUENTES


Documento firmado en Cuzco el 4 de octubre de 1572 por el secretario del virrey don Francisco de Toledo, Álvaro Ruiz de Navamuel – el cual lleva la anotación: "Para que se saquen de los Reynos del Piru alos hijos de los Yngas".

Fray Martin de Murúa, Historia General del Peru.