ALBORADA - SAYRI ÑAN

7.28.2011

MANCO II - LIENZO DE AMOR Y MUERTE EN PUCARA

                                                     (Cosmos atrosanguineus)

Hubo unas flores, en los Andes, llamadas panti(1) que, resistentes, siembraban a si mismas, sus semillas germinando al caer sobre la tierra. Crecían bien hasta en los suelos pobres o cuando en las zonas más secas, florecendo a pleno sol, aunque tolerando sombras. Resistentes a la sequia, a los parásitos o plagas, sus flores atrayendo pajaritos y mariposas de todos los colores. Cubriendo los llanos y las alturas de un color de sangre. Dicen que está extinguida en estado silvestre, sin embargo espero que aún pueda renacer y por alguno milagro de la naturaleza, guiarnos por la destrucción de su hábitat, por entre las ruinas de un imperio que yo no sé más donde buscar.
La planta herbácea, perenne, alcanzaba hasta sesenta centímetros de alto, sus hojas, verdes, largas, compuestas por foliolos, marcaban las flores que se producían en un capítulo de color rojo oscuro. El anillo de flores exteriores, asimétricas, con aspecto de pétalos, formado por un círculo simple de, generalmente, ocho flores despiertaban una fragancia suave de vainillina, especialmente por la tarde y el verano caliente. La floración era abundante, desde junio a octubre, por los caminos, pendientes y laderas, pero, cuando se cortaron las flores marchitas, se las extinguió, como se extinguió la sangre Inca, cuando se vertió cubriendo los Andes.

Según el testimonio del Inca Titu Cusi Yupanqui, en el 8 de julio de 1567, cuando vinieron a la ciudad del Cuzco los primeros conquistadores, Juan Pizarro prendió a su padre, Manco Inca, so color que se quería alzar con todos los indios del reino, y por su rescate le pidió un bohío lleno de oro y plata; y siendo mentira, por redimir la vejación, Manco Inca le dio muchas cargas de oro y plata. Luego vino Gonzalo Pizarro por corregidor y le llevó a la cárcel so color que se quería levantar otra vez, y le pidió otro bohío lleno de oro y plata y le echó una cadena en el pescuezo; y así le trajo por la ciudad del Cuzco delante de sus vasallos, mujeres e hijos, haciendo muchos vituperios, y no teniendo Manco Inca qué dar para redimir la vejación, Hernando Pizarro vino a la ciudad del Cuzco por corregidor y le mandó soltar y después de suelto le pedía mucho oro y plata diciendo que era porque él le había soltado; y no teniendo con qué volver a cohechar Hernando Pizarro y temiéndose que le volviera a la cárcel y le molestase, hizo llamamiento a todos los capitanes y jefes del reino y se levantó contra el dominio español en la fortaleza del Cuzco, y cada uno de los jefes en sus tierras. Y así mataron muchos cristianos.Y en Pucará, en un alcance que le dieron, le tomaron a una hermana y mujer llamada Coya Cura Ocllo, la cual llevaron a Tambo y allí la asaetearon. Manco Inca, entonces, por esto, peleó con los españoles y mató muchos de ellos.


Pucara (2), que significa la "Fortaleza Roja", ahora tratase sólo de una ruina Inca, cerca de la carretera que va desde Cuzco al Antisuyo.
Pucara, que está muy cerca de Tambomachay, otra ruina en el área, fue un puesto de control militar - el complejo cuenta con almacenes, casas, fuentes, acueductos.
El "Fuerte Rojo", con sus muros de color rojizo, tomó este nombre debido al color de las piedras, sobre todo al atardecer, cuando en las luces, la roca se ve muy roja.


Hoy las ruinas tienen restos de lo que fueron torres de vigilancia y altos muros, características de un sitio militar con plazas, escalinatas y acueductos. La cercanía de Tambomachay es también importante porque al parecer, en epocas más antiguas aún, el gobernante Inca solía visitar a los baños de Tambomachay periódicamente, cuando su ejército y los funcionarios se quedaban en Pucara.


Nueve kilómetros de la ciudad de Cuzco, fácilmente accesible en coche, el trayecto, que dura quinze a veinte minutos en promedio, también puede ser hecho a pie, alrededor de dos horas. Hoy día no es considerado un sitio muy importante, en muchos mapas de la región no se muestra aún, razón por la cual muy pocas personas llegan a visitarlo.


Volviendo un poco atrás en el tiempo...


Al igual que en un óleo sobre lienzo, las ruinas parecen todavía brillar al sol de un pasado lejano, cuando Manco Inca anhelaba por la libertad, tratando desesperadamente de retomar la senda de la historia hasta las tardes tranquilas de su infancia. Me imagino sus ojos llenos de lágrimas represadas, como tormenta que amenaza sin caer, pensando en su esposa muerta, tratando de mirar hacia los llanos rojos de "Panti Pampa".

                                                (Cosmos atrosanguineus)


Consideremos lo que sucedió en esa epoca, en las palabras de Murúa. Antes y después de la batalla de las Salinas dicha, los indios que había en el Cuzco y su comarca, que no acudían adonde estaba Manco Inca, iban a reconocer a Paulo Topa como a hijo de Huaina Capac. "Los españoles vecinos y encomenderos dellos, queriendo evitar inconvenientes que si se acostumbraban a ello podrían suceder, y porque Paulo Topa no se ensoberbeciese, mandaron que ninguno fuese a su casa, sino eran sus criados, y así, de allí adelante, no iban los indios a su casa ni le reverenciaban, que, en fin, entendieron los españoles que desta manera se quitaría la ocasión de rebelarse como su hermano."


Esta era la situación en el Cuzco mientras en las montañas...


"Manco Ynga en este tiempo no descansaba, antes andaba haciendo muchos males y robos, destruyendo todo lo que podía, y como las nuevas llegasen a los españoles, queriendo de una vez concluir con el que traía inquieta la tierra, salieron adonde estaba y pelearon bravamente, matándole muchos indios, y le desbarataron e hirieron hasta la provincia de Vitcos, que es en Vilcabamba, y allá fueron tras él."


"Paulo Topa los siguió,


y un día le tuvieron tan apretado que le tomaron las andas en que andaba y la tiana -que es el asiento donde se sentaba-, y él se escapó en las montañas, donde se escondió con muchos indios, y otros que no le pudieron seguir no tuvieron voluntad dello para andar ya cansados, se vinieron al Cuzco, y de allí cada cual se fue a sus tierras, y los españoles, como vieron que Manco Ynga se les había ido de las manos, se volvieron al Cuzco, y Manco Ynga se fue a su Guamanga con la gente que le había quedado, y allí hacía todos los males que podía."


Jimenez de la Espada describe la "Guamanga de Manco Inca" en su libro, Relaciones Geograficas de Indias, como "tierra doblada y cavernosa: lo alto es tierra fria, pelada, seca y esteril; lo bajo, donde hay rios e quebradas de agua, es tierra templada y fertil; dase alla cualquier cosa,..."


Según el autor, los rios e quebradas descendían de las sierras nevadas y despoblados y iban profundos y recios, haciendo los valles angostos.


Él la describe cuando el Inca no vivía más. Entonces, todos estaban poblados entre lo alto y lo bajo, en tierra mas fria que caliente. En sitios altos y laderas, por causa de las lluvias, aprovechaban de los dos extremos, de la tierra fria, para apacentar los ganados domesticos, los que los tenían, y cazar, y de lo caliente, para sementeras, al tiempo. En tiempos españoles, "todas las casas eran pequeñas y humildes y, por la mayor parte, redondas, supliendo con el arte la pobreza y necesidad de ropa".


Tres oficios usaban aún: olleros, carpinteros, y plateros. Sin embargo, como no hallaban en que ganar de comer con su trabajo, sino en las ciudades, donde lo ganaban entre españoles, solo algunos quedaron, los que tenían alguno ganado de la epoca de los Incas, estos eran los mas remediados y la principal vivienda de los serranos era de labor del campo.


"El camino real que llaman de Guainacaba (3), que es partiendo de Quito por la sierra para ir al Cuzco y Charcas, divide las poblaciones desta provincia, el cual entra por medio de la plaza desta ciudad. Los indios que viven a la mano izquierda del, que es hacia los Andes, alcanzan buenas tierras. Tienen chacaras de coca, de algodon y de aji, de que pagan el tributo, y dello tienen sus rescates y granjerias. Los que viven hacia la mano derecha, entre el camino real y la cordillera que esta sobre Los Llanos, no tienen tales tierras; pero tienen despoblados y algunos ganados y aprovechanse de cazar lo bravo, de que se mantienen y visten y hacen cecina, que llaman charque, y con ellos tienen sus rescates y contrataciones con los otros. Las chacaras de coca que agora tienen los indios, eran todas del Inga y ningun cacique ni indio particular las tenia; y de la que agora cogen trescientos y cuatrocientos cestos, en aquel tiempo no cogian diez, por donde claramente se conoce que en tiempo de los espanoles se ha multiplicado y hecho tan comun a los indios." (*)


Pues bien, cuanto a Manco Inca...
"Viendo que no cesaba, trataron de enviar otra vez a prenderle, y entró Gonzalo Pizarro, y Villacastín, y el capitán Orgono, y el capitán Oñate y Joan Balsa, y murieron trece españoles y mataron seis caballos, aunque le mataron muchos deudos de Manco Ynga y gente principal de la que estaba con él. Fue Villacastín, un capitán, con mucho número de soldados españoles, también llevó consigo gran cantidad de indios, cuyos capitanes eran Inquill y Huaipar. Manco Ynga, juntando la gente que pudo, dio de repente sobre los indios y matólos a todos, prendió a Huaipar, que lo hubo a las manos Inquill, yendo huyendo, que se había escapado, se despeñó."


Así empieza a dibujarse nuestra tragedia de amor y dolor, que el destino tramó en medio de la guerra, adicionando color, cuando la tierra ya estaba cubierta de sangre, encarnada, roja, como las flores de "panti" que se derramaban por las laderas.


"...y hobo batalla con los españoles en Xauxa, donde murieron muchos, y asimismo en la batalla de Yucay, donde murieron más de cuatrocientos españoles, después en Pucará, donde hobo la batalla con Gonzalo Pizarro, donde murieron Guaypar e Inguill, hijos de Guayna Capa, y no quedó otro hijo sino Paullo,..." (Titu Cusi Yupanqui, carta)


Manco Inca necesitaba en ese momento demostrar su fuerza delante de sus hombres. Y así lo hizo.


"Por hacer que los demás le temiesen, a Huaipar le mandó matar delante de su hermana, que era mujer de Manco Ynga,...


...dándose después batalla, Villacastín desbarató a Manco Ynga con los españoles y prendió a la mujer de Manco Ynga.Tuviéronla en las manos porque se quedó en la retirada,


enojada, y no quiso seguir a su marido, porque había muerto delante della a su hermano Huaipar."


"Como hemos dicho, Villacastín y Gonzalo Pizarro la trajeron a Tambo, adonde el Marqués Pizarro, que había tornado a subir desde Lima, y estaba allí, con una extraña crueldad no digna de usarse con una mujer que de aquellas revueltas y rebelión de su marido no tenía culpa, la mandó asaetar a ella y a otros capitanes de Manco Ynga.


La muerte de su mujer, tan triste y desesperada, lloró e hizo grandísimo sentimiento por ella, porque la quería mucho, y fuese con esto retirando hacia el asiento de Vilcabamba."


Fray Martín de Murúa me permitió encontrar lo campo de cosmos que tanto busqué para ilustrar esa historia de amor. Cuando yo había perdido la esperanza.


Entonces, el tiempo había avanzado un poco, algunos pocos años, en la epoca del último Inca, Tupac Amaru, pero como podemos ver, el sufrimiento y el dolor parecía no tener fin.


"Otro día siguiente se levantó el campo y en buen orden marchó dos leguas hacia Huaina Pucara, donde los enemigos estaban fortalecidos, e hicieron reseña en un lugar dicho Panti Pampa, y allí el campo español hizo alto, para tratar cómo se había de embestir al fuerte, y prevenir las cosas necesarias para el asalto, que se esperaba sería muy difícil y peligroso. ...y se asentó el campo como mejor se pudo. Los enemigos estaban a la vista y aun casi en el campo, según se acercaban."


"El capitán Puma Ynga, en nombre de los Ingas Tupa Amaro y Quispi Tito, dio la obediencia al general Martín Hurtado de Arbieto, diciendo que los Yngas pedían paz...


...y que ellos no habían tenido culpa ninguna en la muerte de Atilano de Anaya, ni habían tal mandado, porque estaban metidos allá dentro, sino que el Curi Pauca, y los otros capitanes orejones de su autoridad, lo habían hecho, porque no se supiese la muerte de Cusi Tito Yupanqui, su hermano y padre."


"Este Puma Ynga dio noticia cómo habían los capitanes hecho un fuerte y lo tenían muy aderezado y fortificado, que se llamaba Huayna Pucara, y dio la traza y modo cómo se podría ganar, sin que peligrasen los españoles e indios en la expugnación dél. En este tiempo andaban los enemigos a la vista del campo, y a los ojos de los españoles, con mucha desenvoltura, mostrándose por momentos como en menosprecio de los nuestros."


"Así, mediante sus avisos claramente se conoce haberse habido la victoria y torna del fuerte, porque dijo que era un sitio muy largo de legua y media, casi que llegaba a dos, y de distancia como de media luna el camino por dónde se había de marchar, muy angosto, de gran pedregal y montaña y un río ancho y caudaloso, que corre a la vereda del camino, que todo era de más peligro y temeridad, yendo pasando y peleando con los enemigos que estarían en los altos en esta distancia de legua media, en los altos que hace media cuchilla fragosa, que no se puede caminar ni pasar yendo dos compañeros juntos a la par. Tenían los indios hecho un fuerte de piedra y lodo, muy ancho, donde estaba la fortaleza con muchísimos montones de piedra para tirar a mano y con hondas, y encima del fuerte, por toda la cuchilla estaban montones de pedregonazos y, encima o detrás de los montones, piedras muy grandes con sus palancas,..."



                                                (Pucara)


En medio de las flores y las piedras, se llegaba al Qhapac Ñan, la Ruta Real, que llevaba a todas partes. Sobre los ríos, las puentes colgantes que se han roto como lazos quebrados de la memoria. Como ya ha dicho Murúa, en ese lugar había tanta cantidad de piedras que "parece verdaderamente ser alguna ciudad o castillo muy torreado, por donde se juzga que los indios le pusieron buen nombre. Entre estos riscos o peñas está una peña junto a un pequeño río tan grande cuanto admirable de ver, contemplando su grosor y grandor, la más fuerte que se le puede pensar. Yo la vi, y dormí una noche en ella, y me parece que terná de altura más de doscientos codos, y en contorno más de doscientos pasos en lo más alto de ella. Si estuviera en alguna frontera peligrosa, fácilmente se pudiera hacer tal fortaleza que fuera tenida por inexpugnable. Y tiene otra cosa que notar esta gran peña, que por su contorno tantas concavidades, que pueden estar debajo de ella más de cien hombres y algunos caballos."

Pucará, la fortaleza roja, como trazos fuertes de tinta tallada en un lienzo en blanco que, perdiendo el color original, tornase en sangre, como las flores de cosmos, en Panti Pampa, tal vez extintas, tal vez esperando un renacimiento.




                      (detalle de la fachada de la catedral de Puno, con sus flores de panti)






En la Catedral de la Ciudad de Puno, construida en el siglo XVIII, en el antiguo Supay Cancha (cerco del diablo), cuyo frontis fue esculpido por el alarife peruano Simón de Asto, en el cual podemos ver una muestra del barroco español, incluyendo elementos andinos que confieren al monumento su carácter mestizo, como en la fachada las flores nativas de panti (4). La obra fue concluída en el 25 de mayo de 1757.




(*) Addendum: se puede ver el momento exacto en que la coca empezó a convertirse en una "necesidad".


(1) Cosmos es un género, con el mismo nombre común de Cosmos, de alrededor de 20-26 especies de plantas anuales y perennes en la familia Asteraceae.


Cosmos atrosanguineus - Esa especie del género Cosmos, en Mexico está extinguida en estado silvestre por la destrucción de su hábitat a principios del siglo XX. En 1902 se recolectó un ejemplar que es el que ha dado origen a todos los clones existentes por medio de propagación vegetativa. No sé exactamente cual es la situación en Peru.


(2) Puca Pucara.


(3) Huayna Capac.


(4) En el libro El Mundo Vegetal de los antiguos Peruanos de Eugenio Yacovleff y Fortunato L. Herrera tenemos:


86. PANTI; ID. Holguín Cosmos peucedanifolius var tiraquensis (Kunth) Scharff (Fam. Compositae) PANTI Planta herbácea, anual, de hojas muy divididas, flores de color encarnado. Crece en la quebrada de Apurimac. Cultivable como planta de adorno; sus flores se emplean como diaforético. En las fiestas de carnaval, que han sustituido a las que celebraban entre los Incas para fomentar la procreación de las llamas, los indios emplean las flores de panti en forma de mixtura para atraerse la prosperidad. El pueblo de Pantipata quiere decir: “unos andenes y en ellos flores encarnadas” (R. G. I. 207, II).
“Panti-flor colorada, emblema de ternura” (Holguín)


--Otros estudios hechos con Panti: Especímenes examinados: Sra. A. F. Bandelier 18, alt. 12,500 feet, Titicaca, Lago Titicaca, Bolivia, 1905 (N. Y.; nomen incolarum; aymaranarum, Panti-Panti); CL Gay, Departmento de Cuzco, Peru, October, 1839-February, 1840 (Par. tipo de Cosmos subpubescens Wedd.) F. L. Herrera, alt. 3,000-3,600 metros, Cuzco, Peru, July, 1923 (U. S.); idem 1025, alt. 3,700 metros, Hacienda Churu, Provincia de Paucartambo, Departmento de Cuzco, Peru, enero (e pittacio lectoris ipsius), 1926 (Field; Gray, 2 sheets; Mo.; N. Y.; U. S.; nom. vulgare, Panti) en lugares sin cultivar, matorrales, etc, cerca de Sorata, en los matorrales por todas partes, cerca de Sorata, enero-marzo de 1859 (Del.; Gray; N. Y.) A. Mathews, Provincia de Chachapoyas, al norte del Peru (Gray, 2 hojas; material tipo de C. marginatus Klatt); A. Weberbauer 6S81, Peru, 1909-1914 (Field); idem 7597, alt. 3,600 metros, en la estepa de gramíneas con arbustos de dispersión,Valle de Yanahuajra, Provincia de Huanta, Departmeno de Ayacucho, Peru,18 de marzo de 1926 (Field).
Weddell’s C. subpubescens se basó en una planta de Gay fde la Província de Cuzco, Peru.






BIBLIOGRAFIA




(En el testimonio del Inca Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, 8 de julio de 1567, in Matienzo).
(Carta-Memoria del Inca Titu Cusi Yupanqui al Lic. Matienzo, junio de 1565, in Matienzo).


--Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.


--Fray Martín de Murúa, Historia General del Peru.--Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.
--Jimenez de la Espada, Relaciones Geograficas de Indias.





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