ALBORADA - SAYRI ÑAN

6.17.2011

UN VIAJE EN EL TIEMPO A LOS APOSENTOS DEL INCA



             (Calle de las Cantutas, concebida y hecha por mí en el ordenador)




"No tuvieron los Incas otros ídolos suyos ni ajenos con la imagen del Sol en aquel templo ni otro alguno, porque no adoraban otros sino al Sol, aunque no falta quien diga lo contrario." Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.





Imagínese un viaje en el tiempo para la antigua Cuzco de los tiempos de paz y tranquilidad, y que, retrocediendo unos quinientos años, llegásemos al barrio de Las Cantutas, tan bien descrito por Garcilaso de la Vega en sus "Comentarios Reales"...


"...otro barrio llamado Cantutpata, quiere decir andén de clavellinas. Llaman Cantut a unas flores muy lindas, que asemejan en parte a las clavellinas de España...  ...son matas muy grandes, y porque en aquel barrio las había grandísimas (que aun yo las alcancé), le llamaron así."






Volviendo nuestros pasos por el camino de flores, subiendo por la carretera que divide la ciudad en dos, Hanan y Hurin Cuzco (Alta y Baja Cuzco), la carretera que conduce al norte, al misterioso Antisyuo y sus bosques oscuros, y tomamos la dirección opuesta, en el rumbo de la ciudad...

Para entrar en una de sus casas palaciegas, para poder mirar un poquito ...
No, mejor aún, vamonos al palacio del Inca ...

                                                        

La temperatura es antes fría que caliente, pero no tanto que nos obligue a calentarnos, nos basta entrar en un aposento donde no corra el aire para perder el frío que traemos de la calle.
En el Tahuantinsuyo, todo el año, sin diferencia del invierno al verano, en cualquiera otra región de la tierra, templada, caliente o fría, siempre es de una misma manera.

Por ser la temperatura más de frío y seco que de calor y húmedo, no hay moscas, sino muy pocas, que se hallan al sol, en los aposentos no entra ninguna. Mosquitos de los que pican no los hay, de todos es limpia la ciudad...

En el palacio, como en todas las casas reales, tienen hecho jardines y huertos donde el Inca encuentra recreación. Plantan en ellos todos los árboles hermosos y vistosos, flores y plantas olorosas y muy lindas que en el Tahuantinsuyo hay; a cuya semejanza contrahacen de oro y plata muchos árboles y otras matas menores al natural, con sus hojas, flores y frutas; unas que empezan a brotar, otras a medio sazonar, otras del todo perfeccionadas en su tamaño.

Maizales contrahechos al natural, sus hojas, mazorca y caña, sus raíces y flor; los cabellos de oro, y todo lo demás de plata... Así es en las demás plantas, que la flor o cualquiera otra cosa que amarilla la contrahacen de oro, y lo demás de plata...


El jardín está lleno de animales, chicos y grandes, contrahechos y vaciados de oro y plata: conejos, ratones, lagartijas, culebras, mariposas, zorras, gatos monteses (no los hay domésticos). Pájaros de todas suertes, unos puestos por los árboles, como que a cantar y otros como que a volar y chupando la miel de las flores. Hay todos los demás animales y aves del Tahuantinsuyo, cada cual puesto en su lugar como mejor pueda contrahacer al natural.

Hay montones y rimeros de rajas de leña, contrahechos al natural de oro y plata, como que de depósito para gastar en el servicio de las casas.

Dejando los jardines para entrar en el palacio...


El palacio, como otros palacios y templos, es todo chapado con planchas de oro y los aposentos reales, aqui como donde quiera en las provincias, hay muchas figuras humanas, de aves, de animales feroces, como osos, pumas, zorras, perros y gatos salvajes, venados, vicuñas, todo de oro y plata vaciado, al natural en su figura y tamaño, puestos por las paredes, en los vacíos y concavidades de las paredes...

"Contrahacían yerbas y plantas de las que nacen por los muros, y las ponían por las paredes que parecía haberse nacido en ellas. Sembraban las paredes de lagartijas y mariposas, ratones y culebras grandes y chicas, que parecían andar subiendo y bajando por ellas."

Muy por delante de nosotros, nos deparamos con la maravillosa visión del asiento de oro macizo, que llaman tiana, en el cual se asienta el Inca. Ahora vacío, es de "una tercia en alto, sin braceras ni espaldar", con algún cóncavo para el asiento, es puesto sobre un gran tablón cuadrado de oro...

En todo el servicio de la casa, así de la mesa como de la botillería y cocina, las vasijas, chicas y grandes, todas son de oro y plata, y las hay en cada casa de depósito, o tambo, para cuando el Inca llegue, para que no sea necesario llevarlas de unas partes a otras. Cada casa de las del Inca, así las que hay por los caminos reales como las que hay por las provincias, todas tienen lo necesario para cuando el Inca llegue a ellas, caminando con su ejército o visitando sus dominios. En estas casas reales hay muchos graneros, hechos de oro y plata, no para encerrar grano, sino para grandeza y majestad de la casa y de su señor.

En el palacio, como en las casas, hay baños con grandes tinajones de oro y plata, en que se lavan, y caños de plata y oro, por los cuales viene el agua a los tinajones. Donde hay fuentes de agua caliente natural, también hay baños hechos de gran majestad y riqueza.

Al entrar en los aposentos reales, la habitación está vacia, expuesta abiertamente por las enormes puertas que se abren hacia los jardines, simplemente tocadas por las manos del viento que agita los finos tejidos. La luz del sol hace nacer la mañana en el aposento, resplandeciendo el oro y la plata como estrellas.

No hay tapices por las paredes porque, como se sabe, las entapizan con oro y plata.

Hay mucha ropa de cama y de vestir. La ropa de la cama toda es de mantas y frazadas de lana de vicuña, tan fina y tan regalada, puestas debajo y encima - sin colchones.

"Este dicho Ynga (1) tenía su selada uma chuco [casco], anas pacra, masca paycha [borla real] y su chanbi [porra] y uallcanca [escudo]. Tenía su manta de azul claro y su camegeta tome azul en medio tres tocapus [paño de labor tejido] y lo de auajo uerde y quatro ataderos a los pies." (Guaman Poma)

La ropa de vestir, siempre nueva, porque el Inca no se pone una ropa dos veces, porque luego la da a sus parientes.


En los aposentos de Huascar y Chuqui Huipa (Chuqui Llanto), los ultimos Inca y Coya del Tahuantinsuyo, había también las ropas de la reina, con sus colores y dibujos, con tonos de verde y azul, muy similares a los de su amor, hermano y esposo. "Y tenía su lliclla [manta] de azul claro y lo del medio uerde escuro y su acxo [falda] de uerde y lo del auajo de tocapu [paño de labor texido]. De puro buena y alegra le contentaua a su marido,..."


Pero ¿dónde está el Inca, de todos modos ? Debido a que sólo encontramos lugares vacíos en este palacio?

Es que es el momento de la comida principal en todo el Tahuantinsuyo. En el palacio, la comida es siempre abundantísima, porque es preparada para todos los parientes que quieran venir a comer con el Inca, y también para los criados de la casa real, que son muchos. La hora de la comida principal por la mañana es de las ocho a las nueve y hay otra, por el anochecer, con los ultimos rayos del sol.
 
En el Tahuantinsuyo duermese temprano y despiertase más temprano aún. Y todo se hace bajo la luz del Sol.


                                                    

                                                                                 cantuta



(1) Inti Cusi Hualpa Huascar Inca
(2) Traté de describir los aposentos de Huascar y Chuqui Huipa (Chuqui Llanto), los ultimos Inca y Coya del Tahuantinsuyo, (duodécimo Inca y duodécima Coya), según lo que los cronistas han dicho: [reina], Chuqui Llanto, coya: Dizen que fue muy muchas ueses hermosa y blanquilla, que no tenía ninguna tacha en el cuerpo. Y en el pareser y muy alegre y cantora, amiga de criar paxaritos.(Guaman Poma)

BIBLIOGRAFIA: Garcilaso de la Vega, "Comentarios Reales".

                             Guaman Poma


                                                            (Inti de oro)