ALBORADA - SAYRI ÑAN

6.26.2011

EL DÍA EN QUE EL HIJO DEL SOL AFRONTÓ A SU PADRE







"El Rey dijo entonces: "Pues yo te digo que este Nuestro Padre el Sol debe de tener otro mayor señor y más poderoso que no él. El cual le manda hacer este camino que cada día hace sin parar, porque si él fuera el Supremo Señor, una vez que otra dejara de caminar, y descansara por su gusto, aunque no tuviera necesidad alguna"." (Garcilaso)

Habiendo despedido su ejército, despues de mandar que volviese desde los limites del norte Huayna Capac volvió hacia el Cuzco, llegando a tiempo de celebrar la principal solemnidad del Sol, el Inti Raymi.
Según Garcilaso de la Vega, los Incas cuentaban que en uno de los nueve días de duración de la solemnidad, Huayna Capac, su Inca, fué en contra de la prohibición que tenían de mirar al Sol y puso los ojos en él, donde él lo permite y se quedó así mirándole.
El Sumo Sacerdote, uno de sus tios, preguntó porque él hacía lo que no era lícito.
El Inca, entonces, bajó los ojos y, volvendo a alzarlos con libertad, los puso en el Sol otra vez. El Sumo Sacerdote le dijo que además de ser prohibido el mirar con libertad al Padre Sol, él daba mal ejemplo a todas las personas de la corte y del Imperio que estaban allí para celebrar la veneración y adoración del Padre Sol. Entonces Huayna Capac dijo que quería hacerle dos preguntas para responder a lo que él le havía dicho.

"¿habría alguno de vosotros tan atrevido que por su gusto me mandase levantar de mi asiento y hacer un largo camino?" Respondió el sacerdote: "¿Quién habría tan desatinado como eso?" Replicó el Inca: "¿Y habría algún curaca de mis vasallos, por más rico y poderoso que fuese, que no me obedeciese si yo le mandase ir por la posta de aquí a Chili?" Dijo el sacerdote: "No, Inca, no habría alguno que no lo obedeciese hasta la muerte todo lo que le mandases".


Huayna Capac entonces dijo a él: "Pues yo te digo que este Nuestro Padre el Sol debe de tener otro mayor señor y más poderoso que no él. El cual le manda hacer este camino que cada día hace sin parar, porque si él fuera el Supremo Señor, una vez que otra dejara de caminar, y descansara por su gusto, aunque no tuviera necesidad alguna"."(Garcilaso)

"...tomaron por mal pronóstico la novedad que su Rey había hecho en mirar al Sol con aquella libertad. Huayna Cápac la tomó por lo que oyó decir del Sol a su padre Túpac Inca Yupanqui, que es casi lo mismo, según se refirió en su vida." (Garcilaso)

Garcilaso de la Vega, en su libro Comentarios Reales, afirma que el Padre Blas Valera dice de este Inca, Túpac Inca Yupanqui, padre de Huayna Capac, lo que se sigue, sacado a la letra, de su latín en romance: "Tópac Inca Yupanqui dijo: "Muchos dicen que el Sol vive y que es el hacedor de todas las cosas; conviene que el que hace alguna cosa asista a la cosa que hace, pero muchas cosas se hacen estando el Sol ausente; luego, no es el hacedor de todas las cosas; y que no vive se colige de que dando siempre vueltas no se cansa: si fuera cosa viva se cansara como nosotros, o si fuera libre llegara a visitar otras partes del cielo, a donde nunca jamás llega. Es como una res atada, que siempre hace un mismo cerco; o es como la saeta que va donde la envían y no donde ella querría".

Tópac Inca Yupanqui era el padre de Huayna Capac. Así vemos que la fe había sido sacudida en sus bases, con temblores y terremotos, mucho más temprano, y que Huayna Cápac ya había tenido contacto con su lado racional, que ya lo estaba alejando de su fe en Dios y en sí mismo.

Acaeció en el Cuzco un portento y mal agüero que preocupó mucho a Huayna Cápac y atemorizó a todo el Tahuantinsuyo. Celebrándose el Inti Raymi, la adoración solemne que cada año hacían a su Dios el Sol, vieron venir por el aire un águila real, llamada anca, que la iban persiguiendo cinco o seis cernícalos (1) y otros tantos halconcillos, que llaman huaman, los cuales, trocándose unos y otros, caían sobre el águila, que no la dejaban volar, sino que la mataban a golpes. No pudiendo defenderse, ella se dejó caer en medio de la plaza mayor de la ciudad de Cuzco, entre los Incas, para que la socorriesen. Ellos la tomaron y vieron que estaba enferma, como se tuviese sarna, casi sin plumas menores. Diéronle de comer y la cuidaron, pero, dentro de pocos días se murió, sin poderse levantar del suelo. El Inca y los suyos lo tomaron por mal agüero, en cuya interpretación dijeron muchas cosas los adivinos que para semejantes casos tenían elegidos; y todas eran amenazas de la pérdida y destrucción de su Imperio. Además hubo grandes terremotos y temblores de tierra, mucho mayores que los que tenían de ordinario y que hicieron caer muchos cerros altos. La mar, con sus mareas, salió muchas veces de sus normales; vieron aparecer muchas cometas espantosas.Entre estos miedos y asombros, vieron que una noche muy clara y serena tenía la Luna tres cercos muy grandes: el primero era de color rojo como sangre; el segundo, más afuera, de un color negro que tiraba a verde y el tercero parecía que de humo. Un adivino o mágico, que llaman llayca, habiendo visto y contemplado los cercos que la Luna tenía. entró donde Huayna Cápac estaba, con un semblante muy triste casi llorando, casi sin poder hablar, le dijo que su madre la Luna, avisaba que el Pachacámac, criador y sustentador del mundo, amenaza a su sangre real y a su Imperio con grandes plagas que había de enviar sobre los suyos. Que aquel primer cerco de color de sangre significaba que después que él muriese, habría cruel guerra entre sus descendientes y mucho derramamiento de la sangre real, de manera que en pocos años se acabaría toda. El segundo cerco negro nos amenaza que de las guerras y mortandad de los suyos se causaría la destrucción de la religión y la enajenación del Imperio. Dijo que todo se convertiría en humo, como lo significaba el cerco tercero, que parecía de humo". El Inca sintió, pero para no mostrar flaqueza, dijo al mágico que aquellas eran burlerías que él había soñado y que no eran revelaciones de su madre la Luna. Entonces él le dijo para salir y ver...

"El Inca salió de su aposento, y, habiendo visto las señales, mandó llamar a todos los mágicos que en su corte había, y uno de ellos, que era de la naciónYauyu, a quien los demás reconocían ventaja, que también había mirado y considerado los cercos, le dijo lo mismo que el primero. Huayna Cápac, porque los suyos no perdiesen el ánimo con tan tristes pronósticos, aunque conformaban con el que él tenía en su pecho, hizo muestra de no creerlos, y dijo a sus adivinos: "Si no me lo dice el mismo Pachacámac, yo no pienso dar crédito avuestros dichos, porque no es de imaginar que el Sol, mi padre, aborrezca tanto su propia sangre que permita la total destrucción de sus hijos". " (Garcilaso)

Con esto despidió a los adivinos.
Huayna Cápac con temor y tristeza; estaba apercibido siempre de un buen ejército escogido, de la gente más veterana y práctica que en las guarniciones de aquellas provincias había. Mandó hacer muchos sacrificios al Sol; y que los agoreros y hechiceros, cada cual en su provincia, consultasen a sus oraculos.

De todas las partes le trajeron respuestas oscuras y confusas, que ni dejaban de prometer algún bien ni dejaban de amenazar. Casi todos los hechiceros daban malos agüeros.
Todo el Tahuantinsuyo estaba temeroso de alguna grande adversidad; mas como en los primeros tres o cuatro años no hubiese nada, volvieron a su antigua quietud, y en ella vivieron algunos años, hasta la muerte de Huayna Cápac.

"La relación de los pronósticos que hemos dicho, demás de la fama común que hay de ellos por todo aquel Imperio, la dieron en particular dos capitanes de la guarda de Huayna Cápac, que cada uno de ellos llegó a tener más de ochenta años; ambos se bautizaron; el más antiguo se llamó Don Juan Pechuta; tomó por sobrenombre el nombre que tenía antes del bautismo, como lo han hecho todos los indios generalmente; el otro se llamaba Chauca Rimachi; el nombre cristiano ha borrado de la memoria el olvido. Estos capitanes, cuando contaban estos pronósticos y los sucesos de aquellos tiempos, se derretían en lágrimas llorando, que era menester divertirles de la plática, para que dejasen de llorar;..." (Garcilaso)

Cuando Huayna Capac se sintió mal y, como en los días siguientes, se sintiese peor y peor, supo que su mal era de muerte, porque de años atrás tenía pronósticos de ella, sacados de las hechicerías, agüeros y interpretaciones que largamente tuvieron de aquellos pronósticos, particularmente los que hablaban de su persona, que decían los Incas que eran revelaciones de su padre el Sol, por dar autoridad y crédito a su idolatría.


Aparecieron en el aire cometas temerosas, y entre ellas una muy grande, de color verde, muy espantosa, además de un rayo que cayó en su casa, y otras señales prodigiosas que escandalizaron mucho a los amautas, que eran los sabios, y a los hechiceros y sacerdotes, los cuales pronosticaron, no solamente la muerte de su Inca Huayna Cápac, pero también la destrucción de su real sangre y la pérdida del Tahuantinsuyo. Dijeron que habían de padecer todos ellos en general y cada uno en particular muchos males pero no osaron decir a las personas para que la gente no se dejase morir de temor

No puedo dejar de mencionar y añadir a eso el hecho, mucho más grave, que Huayna Capac se había casado con una extranjera, lo que, para el Sol era una afrenta directa, y un pecado. Para empeorar las cosas, dió poder a Atahualpa, hijo de la extranjera, dejando que sus sentimientos fuesen más importantes que el Tahuantinsuyo y su Dios. Huayna Capac, por desgracia, con el ejemplo de su propio padre, Tópac Inca Yupanqui, se atrevió a tomar decisiones que no podría, como el hijo del Sol que él era.(1) cernícalo s. m.  Ave rapaz de unos 40 cm de longitud, cabeza abultada, plumaje rojizo con manchas negras y pico y uñas fuertes


BIBLIOGRAFIA

Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.