ALBORADA - SAYRI ÑAN

5.31.2011

CANDIRE - EL ULTIMO SUEÑO DE LA AMERICA



                                                                 (mapa del Paititi)
SANTA CATARINA - un puerto entre el sueño de la conquista y la realidad de los hechos.


En el comando de una expedición española de tres naves, con destino al Este, Sebastiano (Sebastian) Caboto (hijo de Giovanni Caboto (John Cabot)) tomó la decisión de desviarse de su ruta obligatoria en 1526, para explorar el Río de la Plata y sus afluentes, Paraguay y Uruguay, atraído por las historias de riquezas fabulosas y ciudades perdidas. De vuelta en Europa, fue arrestado y exiliado a África, pero más tarde es perdonado por el rey de España.


Varias expediciones españolas llegaron y quedaron en la costa de Santa Catarina, a camino del Río de la Plata: Don Rodrigo de Acuña, en 1525, dejó diecisiete tripulantes en de la isla, donde se establecieron de forma voluntaria. Sebastián Cabot en 1526, abasteció sus embarcaciones allí, de donde él fue al Plata y regresó. Después de Cabot, alli atracó Diego García y, en 1535, Gonzalo de Mendoza. En 1541, Alvar Núñez Cabeza de Vaca salió de la isla de Santa Catarina para cruzar la Serra do Mar y llegar, por suelo, a el Paraguay.
 
Bueno, el más importante para nosotros, en esta lectura de aventuras  por oro, era, en efecto, que Sebastiano Caboto que, al mando de una expedición española destinada a Oriente, "de repente" se desvió para explorar el Río de la Plata, el Paraguay y Uruguay . Llegó a la costa de Santa Catarina en 1526 y al publicar sus mapas relacionados a aquella expedición, llamó "Puerto de los Patos" a la Isla de Santa Catarina. Pero el nombre de Santa Catarina, dado a la isla, apareció por primera vez en 1529, en el mapa del mundo de Diego Ribeiro. Hay desacuerdo en cuanto a quién asignar a el nombre de Santa Catarina.
 
* Es muy interesante notar que la palabra "cabotaje", por ejemplo, se deriva del nombre de la familia del navegante veneciano, del siglo XVI, Giovanni Caboto, que exploró la costa de América del Norte, por la margen, desde la Florida hasta la desembocadura del río San Lorenzo, en el Canadá actual.
 
En América del Sur, Sebastiano Caboto, el hijo, en el servicio de la Corona de España, entró por el Río de la Plata, por la costa, en 1526, en busca de la legendaria Sierra del Plata, en una expedición que duró hasta 1529, sin lograr el objetivo. Debido a estos hechos para la navegación costera, y en su honor, la estrategia de navegación bordeando la costa se llamó cabotage, tal vez más debido al padre, no al hijo ...


* cabotaje - es la navegación que se lleva a cabo entre puertos en el interior de un país, a lo largo de la costa o cursos de agua. El cabotaje se opone a la navegación de largo alcance, que se realiza entre los puertos de diferentes naciones.


Sebastián Caboto, navegante italiano al servicio de la Corona de España el 3 de abril de 1526, zarpó de Cádiz con el objetivo de llegar a las Islas Molucas, donde eran producidas las especias, navegando hacia el Oeste. Cuando llegó cerca de la actual Florianópolis, a fin de llenar las naves, escuchó las historias de las minas de plata del Imperio Inca, y decidió cambiar de planes. Ancló en la bahía de Tijucas y entró en el río con el fin de hacer mapas de  la región.
Aunque Santa Catalina de Alejandría sea la patrona oficial del estado brasileño de Santa Catarina, Sebastiano Caboto, que pasó cuatro meses en la costa de Santa Catarina, en la preparación de sus embarcaciones livianas, antes de partir hacia el Río de la Plata en el 15 de febrero de 1527,  bautizó a la isla, donde se había anclado, con el nombre de "Santa Catalina". Era una manera de honrar a su esposa, Catalina Medrano, con el pretexto de honrar a la santa italiana (Santa Catalina de Siena). Por lo tanto, doña Catalina con el tiempo se convirtió en el nombre de la isla, en un continente que nunca ha puesto un pie ...


Vamonos a la mezcla de leyenda y realidad en el corazón de los aventureros por oro ...


Candiré ...

De hecho, al realizar la búsqueda de las ciudades perdidas de América del Sur, yo llegé a la conclusión de que no es posible separar las historias de estas ciudades perdidas ya que,todos ellas vienen de una sola, la ciudad de los Incas, Paikikin, en español Paititi. Paititi es una ciudad legendaria, supuestamente oculta en el este de los Andes en algún lugar de la selva tropical del sudeste del Perú (Madre de Dios), así como tantos otros nombres, de muchas otras ciudades legendarias, en un radio amplio en el interior del continente.
 
 
A noreste de Bolivia (Beni y Pando) o el noroeste de Brasil (Acre, Rondonia y Mato Grosso), la capital de un reino llamado Moxos (en castellano, Mojos) gobernado por un monarca conocido como Gran Moxo, descendiente de un hermano menor en Atahualpa y Huáscar. Como puede ver, el "El Dorado" es el mismo, y sus significados, tanto materiales como espirituales, se mezclan en el mismo brillo que eclipsa a los corazones llenos de amor o de la avaricia, en todas las eras - la ciudad perdida de "oro y luz "...

Otros nombres dado a la ciudad escondida en algún lugar del sur de la Amazonia, o el norte de la Plata, incluyen Waipite, Mairubi, Enim, Ambaya, Telan, Yunculo, Conlara, Ruparupa, Picora, Linlin,Tierra de los Musus, Los Caracaraes, Tierra de los Chunchos, Chunguri, Zenú, Meta, Macatoa, Niawa, Dodoiba, Supayurca o



Candire ...
 

El mito es similar a la de Manoa o El Dorado, que también sería una ciudad llena de riquezas que havía servido de refugio a los incas que escaparon de la invasión española, aunque parece que se encuentra mucho más al norte, entre Colombia y las Guayanas. Todos los mitos que se ocupan de estas ciudades perdidas tienen un origen común en el sueño de los "conquistadores" para enriquecer al repetir la hazaña de Francisco Pizarro, el destructor de los incas, y parece que se han influido mutuamente.

El nombre de la supuesta Ciudad Perdida ha sido escrito como Paititi, Paitite, Paykikin, Paiquiquin, Paitití (con acento en la última i) Paí Titi (por separado) o Pay Titi. Nadie sabe con certeza se deriva del quechua, a pesar de las interpretaciones, forzadas o no, tratando de explicar Paykikin como "igual a él", "como él" o "como el otro Cusco". De hecho, nunca hubo un acuerdo sobre la etimología del nombre.


En una crónica del siglo XVII, el Padre Felipe de Diego Felipe de Alcaya, afirmó que Paititi deriva de dos palabras: "Titi", que significa "plomo" y "Pay", que significa "aquel".


En la década de 1950, el explorador alemán Hans Ertl hizo una serie de excavaciones en Bolivia, al norte de La Paz, en una colina, que dijo ser llamado, por los indios locales, de Paititi, después publicó un libro en 1954, según el cual "Pai-titi" significa "dos cerros" y que "también es para referirse a una legendaria ciudad incaica."


En 1979, Gottfried Kirchner, otro explorador alemán, publicó una crónica de sus aventuras en Colombia y se refiere al término Paititi, al decir que significa algo parecido a "La Patria del Padre Tigre". A continuación el sacerdote Juan Carlos Polentini Wester, que explica, citando Padre Constantino Bayle, que "Pai-Titi", que significa "Padre Tigre", o "Padre Jaguar-Otorongo".

El historiador argentino Enrique de Gandía sugirió otro significado: "(...) "Pai" es "monarca" y "títi", una contracción de Titicaca, es decir "rey del Titicaca" En su opinión, Paititi sería sólo un recuerdo del Templo de la Isla del Sol en el Lago Titicaca y de las imponentes ciudades incas.




Origen de la Leyenda


En 1515, una de las naves de la expedición de Juan Díaz de Solís al estuario del Río de la Plata, al regresar a España, se alejó de la flota y se hundió cerca de la isla de Santa Catarina, pero once de sus tripulantes lograron llegar a la costa por nado. Fascinados por lo que escucharon de los indios guaraníes, se internaron en la selva de Brasil en busca de un "Rey Blanco", que era el amo de un imperio rico en el interior.

Doce años más tarde, dos de los sobrevivientes, incluyendo Aleixo García fueron salvos por la expedición de Sebastiano Caboto, veneciano al servicio de España, con piezas de plata que habían obtenido en su aventura,cuando subiran a los ríos de la Cuenca del Plata. Aleixo García habló con elocuencia de una fabulosa Sierra de la Plata, diciendo que si van por el río se puede cargar sus barcos con el oro y la plata.

* Tenga en cuenta que en 1515, los Incas eran gobernados por el Inca Huayna Cápac, en el colmo de su gobierno, que comenzó en 1493 cuando tenía veintidós años y era Huáscar (1502 a 1532), su hijo y sucesor, sólo un niño. Huáscar gobernó desde 1527 hasta 1532. Digo esto para hacer un paralelo para determinar qué Paititi fue una "realidad" para los incas, y no sólo una leyenda creada como la esperanza después de la muerte del último Inca, con la destrucción del Imperio, como prefieren creer los que escriben sobre ella.


Al romper sus acuerdos con la Corona, obligando a él a navegar a las islas de las especias de Asia, Caboto decidió cambiar de dirección y subir por el río Paraná en busca de estas montañas, que le daría nombre al Río de la Plata y a la propia Argentina. Él exploró el río hasta los saltos de Yaciretá-Apipé, que no pudo subir. Fundó el primer fuerte español en actual Argentina y volvió a España, donde fue juzgado y condenado por el abandono de la expedición original. Después de un año fue perdonado y volvió a servir como piloto.

Aleixo Garcia, probablemente, llegó hasta las fronteras del Tawantinsuyu, o imperio incaico, que pronto fué destruido por Francisco Pizarro y a la Sierra de la Plata, que eran los yacimientos de plata de Potosí. Pero incluso después de eso, muchos exploradores, de la platino región, no se dieran cuenta de que, lo que buscaban, ya había sido invadido y dominado, desde la otra dirección, hacia el norte, y siguiron pensando que los ríos Paraná y Paraguay se llevava a un imperio rico en oro y plata a ser conquistado; así seguiran buscando por generaciones. Bueno, al menos eso parece ser lo que piensan los que escriben sobre este sueño por oro y plata, cuando escriben sobre estos personajes históricos.


 
En 1533, Pizarro había capturado por sorpresa el emperador Atahualpa, quien le ofreció un trato. En la pared de la habitación donde fue encarcelado en Cajamarca, trazó una línea (supuestamente donde llegaran sus dedos) y se comprometió a llenar ese cuarto de oro y después de plata, hasta la marca, a cambio de la libertad. Pizarro aceptó y caravanas de llamas seguiran para Cajamarca, con objetos de oro y plata, pero cuando Atahualpa cumplió su promesa, los españoles lo juzgaran y ejecutaran por varias acusaciones, incluido por esconder un tesoro.

Entonces, surgió la historia de que sus súbditos, al oír esta noticia, habían desviado las caravanas de oro y plata a un lugar desconocido, donde escondieron lo que pudieron. Otro rumor decia que los dignatarios incas, llamados "orejones" por causa de los grandes aretes que deformavan sus orejas, habían creado un imperio en secreto en el Antisuyo (la región este de la selva). Por eso  la búsqueda de Paititi en dos direcciones: desde el Cuzco hacia el sureste y Paraguay al norte, creando la expectativa de una ciudad rica en esa dirección.



Primeras expediciones




La primera expedición en busca del Paititi, a partir del Paraguay, fue organizada por Domingo de Irala, acompañado por Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien realizó, entre 1547 y 1549, una de las más aventureras de las búsquedas de Paititi, rio Paraguay arriba, acompañado de 350 españoles y 2000 indios. En cada paso se les informó sobre el oro y los indios - tal vez maliciosamente - los enviavan a diferentes direcciones. A expensas de las guerras, las masacres y las alianzas, con el tiempo llegó a las tierras ya conquistadas por los españoles en el Alto Perú (actual Bolivia), sin darse cuenta de que se trataba de la misma sierra de Plata y Noticia Rica que estaba buscando.

Irala repitió el intento en 1553,en la llamada "mala entrada". En una carta de fecha 1550, Irala hace los informes que los dichos traslados se realizaron debido a que, "según las noticias que iban por delante, la ruta norte era muy grande y muy pública. Como se ha dicho entre los  naturales de la tierra y guaraníes  de la montaña," hay grandes riquezas de oro, un  gran señor y gentes. "Esta noticia se dio a conocer en Quito y Perú, Santa Marta y Cartagena ... al final de la cual no fue encontrada por no se dar a el verdadero camino que tengo por seguro ser este ... "
 
De esa manera, Paititi comenzó a ser ubicado en la región de Moxos (actual departamento del Beni, Bolivia), en los bajos o "cerrados" del río Beni, que inunda la llanura y que los indigenas hacen fluir por un sofisticado sistema de camellones (montículos para la agricultura de la yuca) y canales.


Este mito de Paititi es confundido con el de país de Candire (o Candiré), buscada desde Asunción, Paraguay, por Ñuflo de Chávez en 1557, que se acercó a la llamada provincia de Jareyes, o Xareyes, cuando vio una montaña muy grande y que se limitaba a un gran lago (Lago de los Xaraiés), y de la otra parte era una población muy grande de personas que solo tenía un lider que era el señor de todos y se llamava Candire.

En 1567, Juan Alvarez Maldonado hizo un nuevo intento, a partir del Cuzco. Si tiene éxito, sería recompensado con una provincia que abarcaba todo el centro de América del Sur, la Cordillera de los Andes hasta el meridiano de Tordesillas. Maldonado optó por la vía fluvial del río Madre de Dios, un afluente del Madeira. En la región llamada por los nativos del lugar de Toromonas, el jefe Tarono los recibió amistosamente, pero era una estratagema. Durante la ausencia de Maldonado, los indígenas lanzaron un ataque devastador, al cual sobrevivió sólo un herrero, quien se vio obligado a trabajar en el servicio de los ganadores.

Otras expediciones partieron desde Larecaja, en el próximo siglo, como la de Pedro Leagui Urquiza, en 1614, la de Gonzalo de Solís Holguín, en 1617 y la de Diego Ramírez Carlos y Frei Gregorio Bolívar, en 1620. También ese año, un tal Juan Recio de León dice que encontró Paititi, basado en los informes de "tres o cuatro grandes indios". Para este reino "se retiró la mayor parte de los indios que faltan en el Perú". Los nativos le habían dicho que: por mar o por tierra, llegan en cuatro días a una gran "cocha", lo que significa un gran lago, creado por todos estos ríos en las llanuras, y hay en ellos muchas islas llenas de una cantidad infinita de personas, y que ellos llaman a la maestra de todas estas islas de Gran Paytiti.
 
También informó de que sus enemigos los británicos y holandeses, hacian la venta de cuchillos, hachas, cuerdas y otras herramientas para los habitantes de este reino: "La mayoría de ellos van a Paytiti dos o tres veces al año para tratar de negociar allí, y es por eso que tienen estos utensilios en su poder. "Se ve que los españoles atribuyen la caída de la población en sus áreas - debido a las epidemias, la interrupción de la producción, la esclavitud y el trabajo forzoso al que los nativos fueron sometidos por los españoles - a una huida masiva a la Paititi.

Estas entradas resultaran en la fundación de varios pueblos, de los cuales el más importante llegó a ser Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. El sacerdote español Martín del Barco Centenera, quien llegó a Paraguay en 1572 y fue nombrado arcediano, que compartió por 24 años de los sueños y aventuras de los "conquistadores" (así como su hambre de oro y plata) y tradujo su experiencia en un poema llamado La Argentina y conquista del Río de la Plata, Tucumán y Otros Sucesos del Perú. En el quinto canto, se detiene en el Gran Moxo, señor del Paytiti:
 
Hay un mapa del siglo XVII  en el museo eclesiástico del  Cuzco, que supuestamente describe el país de Paititi y parece que lo identifica con el Paraíso. Por el mapa, puramente simbólico (no indica los nombres reales de los accidentes geográficos, pero sólo "cerro" y "río") se dice::
 
 
Corazón del corazón, tierra india del Paititi, a cuyas gentes se llama indios: todos los reinos limitan con él, pero él no limita con ninguno. Estos son los reinos del Paititi, donde se tiene el poder de hacer y desear, donde el burgués sólo encontrará comida y el poeta tal vez pueda abrir la puerta cerrada desde antiguo, del más purísimo amor. Aquí puede verse sin atajos el color del canto de los pájaros invisibles.
 

El marinero y escritor Pedro Sarmiento de Gamboa, después de acompañar al virrey del Perú en una visita a las provincias, escribió un informe de informaciones recogidas en una región al este de la cordillera donde corre un río llamado Paititi.

En 1635, el Padre Felipe de Diego Alcaya escribió que, después que los españoles derrotaran a Perú, lo soberano y los incas fugitivos, "teniendo en cuenta la configuración del terreno, poblaran la ladera sur de la montaña llamada Paititi (...) Y así como aqui él fue la cabeza de este reino, El Cuzco, él es ahora la cabeza de este gran reino del Paititi llamado Mojos ". Una carta del virrey del Perú a la corte de Felipe II informó que "en la provincia de Paititi hay minas de oro, plata y ámbar en grandes cantidades."

En 1782, cuando Tupac Amaru II lideró una rebelión contra los colonizadores, con el fin de restaurar el Imperio de los Incas, se le asignó el título de "rey inca de Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y del continente de los mares del sur, duque y señor de las Amazonas y del Gran Paititi ", mostrando que la leyenda en este punto ya desacreditado por los españoles, comenzó a tomar connotaciones nativistas y nacionalistas.



El mito sobrevive ...
 

En "El Paititi, El Dorado y Las Amazonas" (1976), el historiador argentino Roberto Levillier argumentó que Paititi existió realmente y se situó en la actual Sierra de los Parecis, entre Rondonia y Mato Grosso, y sus descendientes, a continuación,fueran esparcidos entre las tribus vecinas, más calma, para ellos, que los invasores españoles y portugueses.

También en 1976, el periodista alemán Karl Brugger publicó Las Crónicas de Akakor, en las cuales se encuentra en las cabeceras del Purús, entre Brasil y Perú,  una ciudad subterránea "construida por los extraterrestres" y habitada por gente de piel blanca. Informó de que había sido visitado por españoles, lo que implica que sería el mítico Paititi.

En la zona de Chinchero y Urubamba, Cuzco, en los medios populares de Cuzco y del borde de la selva, muchos creen, aún hoy, que Paititi fue el último refugio de los Incas y que sus descendientes siguen ahí, escondido y distantes del mundo. También sostienen que unos privilegiados son capaces de comunicarse con ellos, pero ellos no saben o no quieren revelar el lugar exacto donde se encuentra esta ciudad quechua.

Una pared de roca cubierta de petroglifos descubiertos en Pusharo en el actual Parque Nacional del Manu (Perú), por el P. Vicente de Cenitagoya en 1921, se ha considerado en relación con Paititi, o incluso como un mapa que indica su ubicación. Durante años, los miembros de una sociedad llamada La Hermandad Blanca o Rahma van a Pusharo  para realizar allí sus ritos de iniciación y alegan ponerse en contacto con los extraterrestres.

Para los arqueólogos, se trata de una manifestación de una cultura amazonica pre-inca. Aunque la región fue ocupada por los Incas, como lo demuestra la presencia de hachas de piedra inca en la región. No muy lejos, en una parte de la Sierra de Paucartambo, llamado por los indios machiguengas de Mameria ("no hay nadie" en su idioma), se encontraron ruinas incas, al parecer un complejo de producción de coca, que también se han considerado un "puesto avanzado" del Gran Paititi.

La edad de los petroglifos no se pudo determinar debido a las inundaciones del rio, en las proximidades, que quitan todos los residuos orgánicos que podrían ser utilizados en las citas, pero se supone que han de mil a dos mil años.
 
* Arqueólogos uruguayos afirman haber encontrado el primer asentamiento colonial en la cuenca de La Plata, mientras se encontran en una fase de diagnóstico y exploración, no en la fase de excavación en sí. Sin embargo, en una primera etapa, ya se trasladó a la ciudad de Dolores, la ciudad más cercana al sitio donde las excavaciones se realizaron, más de 250 km de Montevideo, los bloques de tierra y huesos, lo que ha requerido

la elaboración de una cápsula de yeso para el transporte seguro de los objetos arqueologicos.
 
El lugar en el que el explorador italiano Sebastián Caboto estableció, supuestamente, la fuerte de San Salvador en 1527, es en las margenes el río del mismo nombre, casi en la boca del rio, en el río Uruguay, cerca de la confluencia con el Paraná.

Gracias a una buzo, los arqueólogos descubrieron en enero pasado, bajo las aguas de San Salvador, los restos de un buque del siglo XVI, con munición de cañón, los clavos y materiales cerámicos distintos.
 
Sabiendo que, en la región, sería posible encontrar el fuerte de San Salvador, se exploró la costa, donde, en realidad, se encuentró el lugar en lo cual Caboto, al servicio de la corona española, ubicó por dos años, dos barcos y varios hombres, con el fin de atravesar el río Paraná en busca de la plata de Potosí.

Desde 1529, cuando el navegador (y explorador) Italiano y sus hombres regresaron a España hasta 1574, el fuerte quedó abandonado. Ese año, Juan Ortiz de Zárate fundó la ciudad zaratina de San Salvador, que también tuvo una corta vida.

Hasta el momento se localizaron dos tumbas: una de ellas pre-hispana y otra aún no definida. Hay aún dos otras y los arqueólogos, incluyendo Arcaus Aparicio, están convencidos de que se podría llegar a "una docena".
  Una de las tumbas es primario, es decir, se mantiene como se hizo originalmente, y podría corresponder a los grupos indígenas que habitaron el lugar antes de la llegada de los españoles, por que contienen objetos típicos.

Según Cordero, del Comité del Patrimonio Cultural Nacional, la zona es un lugar de "demandante de ocupación" por lo menos desde los mil años de nuestra era.
La otra, de tipo secundaria - el cráneo está en el centro y los huesos alrededor. Según las explicaciones de los arqueólogos, el individuo, cuando murió, fue colocado de una manera, después sus restos fueron retirados y enterrados de nuevo de otra forma.
 
Hay algunas versiones de que un capitán de Francisco Pizarro, el "conquistador" del Imperio Inca, habría terminado sus días en San Salvador, después de cruzar el continente. Sin embargo, aún no ha sido probado.

Tampoco puede asegurarse de que los restos son posteriores a la llegada de Caboto, que se determinará despues de la prueba del carbono 14.
En el museo de Dolores se hará una "microexcavación" de los bloques de tierra y de los huesos para obtener más información.
La ubicación del lugar es en una tierra, un poco elevada, que permite ver el paso de barcos por el río Uruguay, a unos 3 km.
La buena posición ofrecía a la expedición de Caboto "el control de las rutas de entrada al continente", como afirman los arqueólogos responsables de la investigación, explicando la ausencia, hasta ahora, de las estructuras con que el asentamiento fue construido.
Según los informes, aunque con el nombre de "fuerte", los edificios eran de adobe, pobres, con techos de paja y rodeado por un muro de elementos orgánicos.
 
 
Para los que quieren profundizar en el tema, lea:
 
1.Ana María Lorandi, De Quimeras, Rebeliones y Utopias: la gesta del inca Pedro Bohorque. Lima: Fondo Editorial de la PUC del Perú, 1997.
2.Jorge Magasich-Airola e Jean-Marc de Beer, América Mágica: quando a Europa da Renascença pensou estar conquistando o Paraíso. São Paulo: Paz e Terra, 2000.
3.Fernando Jorge Soto Roland, "El Paititi. Imaginario, realidad y utopía andina"
4.Rainer Hostnig e Raúl Carreño Collatupa, "Pusharo, un sitio rupestre extraordinario en la selva amazónica de Madre de Dios, Perú"



 
 
ARGENTINA

La palabra "Argentina" proviene del latín argentum (plata). Ya desde las épocas de Pedro de Mendoza para referirse a la región del Río de la Plata, se utilizaron los nombres de Gobernación del Río de la Plata y Provincias del Río de la Plata. En 1776 el nombre del territorio se oficializó como Virreinato del Río de la Plata.

El río que da su nombre al virreinato, es el que en 1516 Juan Díaz de Solís denominó Mar Dulce, llamado también río de Santa María y río de Solís. Los portugueses lo denominaban Rio da Prata por causa de los rumores sobre la existencia de metales preciosos.
La latinización del nombre apareció en 1602, cuando Martín del Barco Centenera, miembro de la expedición de Juan Ortiz de Zárate, publicó un largo poema de la historia del río de la Plata y de los reinos del Perú, Tucumán y del Estado del Brasil, bajo el título La Argentina, en el que se denomina al territorio del río de la Plata como El Argentino.