ALBORADA - SAYRI ÑAN

5.16.2011

QUENA - LA MAGICA VOZ DE LOS ANDES



Un instrumento de viento...

La quena o kena, es la flauta tradicional de los andes. Es un instrumento simple que consiste de un tubo con siete huecos para los dedos que produce melodías inquietantes. Al soplar rápidas y delgadas corrientes de aire al centro del tubo, la longitud, tamaño y velocidad del aire produce diferentes tonos mientras que al cubrir los huecos se define la melodía. La quena o kena era originalmente kena-kena y en la antigüedad estaba hecha de oro, plata, cerámica, huesos y cañas. La más pequeña es la quenella y la más grande el quenacho.




Una antigua flauta de madera conocida como tarka, fue usada en ceremonias religiosas y danzas que existieron antes de la invasión española la cual produce un sonido misterioso.


La quena posee una longitud muy variable, desde 50 centímetros, como el ejemplar de caña que se conserva en la Sección de Musicología Indígena del Museo Argentino de Ciencias Naturales,hasta el tamaño  excepcional, de 24 centímetros.



Asimismo, es variable el número de orificios tonales, de dos a ocho.


La muesca o escotadura de la embocadura de la quena es singular; más parecida a la de un clarinete que a la de una flauta. Es de forma rectangular, si bien en las quenas más antiguas era en forma de media luna.


Finalmente, apuntemos que la quena moderna tiene siete orificios, seis anteriores y uno posterior (para el pulgar), dando en general la escala diatónica.
Es frecuente la aparición de la quena en las tumbas precolombinas, lo que le da una antigüeda muy anterior a la época colonial.






Fue muy popular en los Andes: lo mismo entre los "quichuas" y los "aimarás" de la sierra, que entre los "yuncas" de la costa.


El número de flautas quenas extraídas de las sepulturas es elevado. La quena, compañera inseparable durante la vida  seguía a su dueño a la tumba.




La quena sirvió para llenar su soledad, para expresar sus penas y alegrías y los sentimientos hacia la mujer amada. ( ver: P. Gutiérrez de Santa Clara, "Quinquenarios" y Garcilaso de la Vega, "Comentarios Reales" ).
Un mismo tema no podía expresar dos ideas distintas, narra Garcilaso, en su obra, el siguiente cuento: un español quería llevarse a su casa a una mujer inca, pero ésta le contestó: "Déjame ir a donde debo ir. ¿No sabes que la flauta que oyes en ese campo me llama con dulzura y pasión, y que me obliga a ir allá? Por favor, suéltame, no puedo desobedecer. El amor me arrastra para que yo sea su mujer y él mi esposo".




La quena era sobre todo el instrumento ideal para las manifestaciones amorosas y meditaciones íntimas.
Precisamente una singularísima manera de tañer la quena, era introducirla en un recipiente de barro, directamente relacionada con la expresión del dolor o de la pena.
A esta forma de tañer se la conoce con el nombre de "mancay-puitu", y sus sones eran tan lúgubres y angustiosos, que lo padres católicos la prohibieron por la turbación extraña que producía en las personas.






Varias leyendas se han tejido acerca de la quena...



Una de ellas cuenta que...

En la antigüedad, las Vírgenes, del Sol, utilizavan la lana de vicuña  para tejer los trajes sagrados y andaban juntas a los mercados, para elegir los hilos más hermosos. En una de estas visitas fueron acompañadas por la hija de un gran curaca (1).
Caminaron por un sendero que se extendía en medio de cerros bajos hasta llegar a su destino. De pronto, desde arriba llegó el sonido de una flauta que sólo la hija del curaca pareció oír. Él la detuvo y, a continuación, como en un sueño, se acercó lentamente en dirección a el que tocaba la flauta misteriosa. Era un pastor de llamas que, mientras alimentaba a los animales, tocaba su instrumento.




Se enamoraron mientras que en el silencio,

se miraron ...


Sin embargo, la brecha social existente entre los dos era un obstáculo para ese amor, y se reunian con dificultad, sólo cuando él la llamaba con su flauta tocando la misma canción que ella escuchara por primera vez.
Una tarde ella no vino. En vano, el pastor tocó a menudo, la flauta, llamando...


El poner del sol trajo la noche cuando él, sin ser capaz de soportar más, fue hasta el pueblo para determinar la causa de su ausencia. El pueblo estaba celebrando y la chica que él amaba era para casarse con el hijo de un vecino curaca, enemigo de su padre.
El novio llegó con un séquito y muchos regalos. Los residentes veían, admirados, tanta riqueza, pero con indiferencia.Cuando la buscaron, para la recepción del novio, no la encontraron. Había desaparecido como tragada por la tierra. En vano la buscaron. Se hablaba de que el padre no la quería casar con el hijo del enemigo.
Hubo amenazas y la gente fue a buscar a ella incluso en las aldeas más remotas, pero sin encontrarla.

Más tarde se la encontró muerta en el lugar donde todas las veces se reunia con el pastor de llamas.
Pasó el tiempo y su tumba cada mañana, estaba cubierta de flores silvestres. Un día, sin embargo, se la encontró profanada.

El pastor, enloquecido, había sacado de sus restos, un hueso de la pierna, escapando. Con el hueso, hecho una flauta que sonaba más dulce que cualquier otra.
Y todos los días, al atardecer, sentado ante la inmensidad de las montañas, tocaba su flauta, como antes, llamando a la amada, que no podia olvidar.
Por eso dicen que la quena es tan suave y melancólica, porque el amor nace del dolor ...




(1) Curaca: oficial del Imperio Inca, que ocupaba el cargo de magistrado, cerca de cuatro niveles por debajo del Sapa Inca. Los curacas eran los jefes de los ayllus (clan familiar).